Fui a las olas con Show y Oz. De camino, caminando por la playa, vimos unos troncos arrastrados a la orilla por la corriente de algún lugar lejano, su acomodo asemejaban el cuerpo desmembrado, me imaginé que eran los restos de un hombre regurgitado por una ballena. Se lo conté a mis acompañantes y solo rieron.

Lo genial de las alas de pato es que son impermeables, y si las abres justo en el momento en el que la cresta se forma, te puedes deslizar en una mezcla de nado y vuelo que es sumamente divertida.

Descansábamos en la blanca arena escuchando el murmullo del mar.
Show siempre fué muy inventivo, se ponía a hacer edificaciones con arena húmeda. Om, cavaba un hueco hasta que se formara una pequeña piscina, de dónde Show extraía su materia prima. Pero la verdadera intención de Oz era echarse en esa tina a descansar.
Mientras discutían como siempre, dejé mis alas junto a ellos y fuí a meterme al agua a quitarme la arena que ambos comenzaron a lanzar.

Aproveché para brincar las olas, flotar en el agua caída y sentir las sutiles corrientes que formaban mis brazos y piernas al moverlos.

Cerré los ojos sólo un momento, o eso pensé, porque al abrirlos, noté que la corriente me había desplazado de la vista de ellos.
Comencé a nadar para acercarme, pero noté que no avanzaba. Por más que pataleaba y braseaba no solo no me acercaba, si no que me alejaba más y más. Después de unos minutos sentí como mis extremidades comenzaban a debilitarse de cansancio. Les gritaba por ayuda, pero estaba muy retirado, y la bruma no ayudaba a la visibilidad. La desesperación comenzaba a apoderarse de mí y languidecía hundiéndome y gritando por ayuda.

Escuché un chapuzón cerca de mí. Volteé rápidamente en mi desesperación a ver qué había provocado ese sonido, y la ví ahí, con el costado de su cabeza rapada y su trenza húmeda flotando.

Me dió un pequeño empujón y me dijo:

“Ya!, Ahí pisas!”

Con las piernas flexionadas en mi agitación no noté que el nivel del piso estaba muy próximo a mi, y que si hubiera estirado las piernas, tal vez hubiera podido salir caminando desde el principio. En lo que me sentía como un idiota y lidiaba con mis reflexiones internas, la ví a la distancia alejándose para perderse en la bruma.

Corrí para encontrarla pero no lo conseguí, así que decidí regresar a dónde Show y Om

  • “Hey! ¿La vieron?”
  • “¿Qué viste? ¿Una ballena?” dijeron ambos carcajeándose de mi.