Le pregunté a Cosmo que si él podía ver el futuro? Y me preguntó ¿Qué es el futuro?
Le conteste que era un día que todavía no pasa, como mañana, la próxima semana o dentro de muchos años.
- ¿Y tú puedes ver lo que va a pasar mañana?
- No, pero puedo imaginarlo, puedo imaginar que los coches vuelan, o que hay viajes en el espacio.
- ¿Lo imaginas en tus sueños? Yo sueño puras pesadillas.
- Yo sueño con pequeños cuartitos, con sillones, muy iluminados de luz. Sueño con casas muy grandes donde hay puertas secretas, y adentro de esas puertas están esos cuartitos, donde puedo descansar.
Esta casa está en la antigua ciudad. Se entra por una puerta a un costado, donde se ve un muro muy grande. Es amarillo, con un terreno de frente y un arbol junto a la puerta para entrar, hay unos escalones para subir. En la casa, los escalones se funden con las ramas de los árboles. Como si fueran líquidos muy espesos, lentamente cubriendo y engullendo todo alrededor con sus tentáculos mientras adornan todo con sus hojas.
Y adentro en alguna habitación, detrás de una recamara, o una chimenea o un recoveco está esa puerta.
Al entrar se ven cortinas blancas, la luz es intensa pero tenue. Hay una serie de sofás verdes muy acolchonados. Adentro hay además de paz para descansar, una persona para conversar.
Lo he soñado muchas veces, no siempre es igual, no siempre entro, no siempre el interior de la casa es la misma.
Una vez, la vez que me vi al espejo y vi las palmas de las manos en el reflejo, la decoración era oscura, como la de un bar imperial.
Me he visto muchas veces al espejo, y en esos reflejos tengo pelo. Tengo entre 25 y 30 años, me toco el pelo, lo siento.
En el sueño escribo y mientras lo hago escucho un llanto, y vengo a consolar a una de mis hijas. Ella también tiene pesadillas constantes, se levanta gritando y llorando. Creo que ella si puede ver el futuro.
Sueña con los ojos abiertos, y es un poco sonámbula. Habla. Pero no logro distinguir lo que dice.
He venido a rezar un “angelito de la guarda” con ella. Rezar hoy en día se escucha como una invocación a seres ocultos.
Mi rezo culmina con: ” En Mente, cuerpo y espíritu”.
Cuando hice mi primera comunión, algo dijo el padre de un santo. Tal vez era Santo Tomás de Aquino, o alguien así. Pero cuando el padre preguntó si alguien sabía quién era esa figura que deambulaba por una playa, meditando acerca de los misterios de la santísima trinidad, mi abuelo materno contestó que era el hijo de Santa Teresa:
Entonces el padre, el hijo, el espíritu santo (disertaba)… y en eso se le apareció un ángel, o una paloma o un algo, que le dijo: no te agobies, es un misterio que nunca vas a entender.
Creo que no era así tal vez fue un niño haciendo llenando un agujero con agua de mar. Los recuerdos siempre serán confusos.
A mi las historias de la Biblia siempre se me han hecho infantiles, en el catecismo, meses antes, me impactó la historia de la lluvia de pan y peces, o convertir el agua en vino. La miss, porque me tocó una señora que preparaba niñitos fresas como yo, pidió dibujar una escena de la Biblia y dibujé una lluvia de panes, teleras y bolillos cayendo, se me hizo divertido.
Pero la metáfora de la santísima trinidad se me hizo que no tenía nada de misteriosa: padre, hijo y espíritu. Y este último es el más explícito. El segundo siempre hizo referencia a que Dios se hizo hombre, se hizo carne, cuerpo, por lo que son los tres elementos que componen al ser humano, un espíritu, un cuerpo, una mente. Hasta Miguel Ángel representó en la capilla sixtina, con un cerebro, esta segmentación del ser humano.
Entonces en estas invocaciones, expreso esa metáfora de “Dios está en ti”, al decir que tienes a tu mente almacenando y comprendiendo información, a tu cuerpo con capacidades físicas para ejecutar y una voluntad o espíritu que si no hace que las cosas se levanten y sucedan, lo demás de nada sirve, y que a veces hay que decirle: “Silencio Bruno”. (Que genial momento en la animación!) Para no caer en la exprema ideación. Quizá ahí se puede ver al futuro, cuando éste está en tus manos y eres capaz de crear.
Una cosa que no entiendo de los sueños, es que se dice que estos ocurren a gran velocidad, pero entonces porque cuando la gente habla dormida, no habla extremadamente rápido.
Otra cosa que no entiendo, es que hay mucha gente que dice no soñar, o no acordarse de sus sueños. Ponerse en estado de hibernación cada noche y amanecer en blanco. Como personajes incidentales. Y yo soy capaz de recordar estas cosas a veces con detalle. Y con este vivo recuerdo de intentar leer y descifrar caracteres borrosos, de la misma forma en que en “la realidad” las letras se me confunden a causa de esta dislexia.
Cosmo me hace preguntas raras, me pregunta de la muerte, de cuánto falta para que llegue, del porqué el sentido de la existencia, yo me pregunto eso, pero yo soy un hombre que ya pasó la primera mitad, pero él es un niño muy pequeño para preguntar eso. No quiero que ese sueño se convierta en pesadilla. El sueño no es el destino, el sueño es él.