Hay mucha gente que piensa que está en un cuerpo equivocado, unos piensan que son de un sexo opuesto, otros tienen la sensación de haber tenido vidas pasadas. 

Una vez hice un experimento. Me puse a preguntar a la gente ¿Si fueras un animal, qué animal serías? Y una vez superada la barrera del perrito y el gatito, las respuestas que da la gente son muy interesantes. Hay gente que describe sensaciones que tienen que ver con su pelaje, con el medio acuático o aéreo, con la sensación de la comida, el tacto, e incluso los hábitos de dormir y de reproducción. Como si pudieran tener recuerdos de haber habitado ése ser. A otras personas, incluso, después de haber descubierto su identidad animal, no puedes evitar observar rasgos físicos que lo relacionan. “Mira ahí viene el caballo”

Así conocí mujeres mapache, yeguas, ardillas, hombres mono, osos, castores…

Si se ha tenido la oportunidad de convivir de cerca con bebés pequeños, en ocasiones tienen respuestas y actitudes perturbadoras, alguna reacción, un gesto, mirada o incluso un balbuceo que no es común, como un alma que intenta adaptarse a su nuevo cuerpo, y batalla de alguna forma en controlarlo, sin tener éxito. 

En ese momento, cuando balbusea una palabra que de hecho tiene un sentido, en el contexto de ser un adulto completamente idiota, tratando de saber como se lidia con las necesidades de un bebé, entiendes la palabra o comprendes el gesto que te hace dudar un segundo, diciendo: “¿Será?, ¿Realmente acabas de decir lo que escuché?”

Yo claramente escuche “Ñam Ñam”.

Inmediatamente descartas el suceso, porque no suele repetirse un gesto así.

Es difícil habituarse a los cambios, y más aún las pérdidas. 

Entonces si en otra vida tuviste la capacidad de volar. Será normal extrañar tu super poder de ave, e incluso se manifestará en sueños recurrentes donde tu memoria aérea se mezclará con la comprensión de tu cuerpo humano actual.

Osea, hay gente que sueña que vuela y otra que no.

Los budistas tienen una serie de creencias donde contemplan al ser humano como el último paso evolutivo en la reencarnación antes de convertirse en un buda. Antes pudieron haber sido distintas especies de animales, desde insectos, microbios, perros equipados con una mayor conciencia, y el humano que puede estar cautivo en ese estado en diversas reencarnaciones hasta que descubra cómo pasar de nivel. 

Y parte de esa acción de superar de nivel, es sacar el mejor provecho del cuerpo y capacidades que en este reintento se tienen, pero no todos lo ven así, y desean desesperadamente volver a lucir como lagartos, o coloridos como pavos reales con crestas, por poner un ejemplo.

Es normal entonces sentir al humano, sus costumbres y funcionamiento, como un ser extraño.

Un suceso que me llamó mucho la atención fue el proceso del nacimiento de mis tres hijos. La mujer no tiene idea de que sucesos comienzan a ocurrir en su cuerpo, la transformación física, la transformación emocional y mental.

Y a pesar de haber pasado por ese proceso tres veces, en las tres había asombro, en las tres los procesos fueron diferentes, los miedos diferentes, las satisfacciones diferentes.

Y aunque se planee la llegada de esos seres nuevos, cada uno tendrá su peculiar forma de llegar.

La primera llegó nadando. El tercero en su temprana infancia insistía en tener recuerdos de su vida dentro del vientre materno, recuerdos que conforme la edad avanzaba, perdió, pero en su momento y durante sus primeros años de habla describió nítidamente, y no tenia tanta vivencia como para poder tener esa inventiva imaginativa, o esas visiones científicas que un adulto pudo haber adquirido.

Un adulto en su ceguera de estupidez lo toma como ocurrencias de niño, pero recapacitando eran narraciones extraordinarias.

La de enmedio no nació, fue enpollada. Se negó a ser recibida en el tiempo programado y decidió nacer por sí misma, a su manera, en un huevo, transparente, perfecto, íntegro, para emerger del cascarón sutil que genera el ser humano, por su propio impulso.

A mí, en lo particular, me es ajeno el medio, y me faltan extremidades. 

El vuelo y el nado son lo mismo, solo que se realiza el desplazamiento en densidades diferentes.

Las llamadas brujas, o brujos, son seres que suelen recordar vidas pasadas, e incluso criaturas que no podemos ver a simple vista, con las limitadas ondas de luz que nuestros ojos ven. Pero esas ondas están ahí y existen. Una de esas ondas era la que se conoció como wifi, pero que en realidad era el medio por el que seres de otra dimensión antigua y encerrada se trasladaban, y por descuido e ignorancia, fueron puestos nuevamente en libertad. 

Ideas para 1000 inicios:

  • La mujer caballo
  • El hombre perro – que fue domesticado
  • El hombre castor
  • La niña medusa
  • El anciano pulpo
  • La mujer nube
  • Joven hormiga
  • El hombre de metal
  • El fantasma
  • El samurai
  • El buda

Experiencias. Cada uno tiene su propia historia. 

Podría vender ese concepto.

¡Revive tus vidas pasadas!

No serán sus vidas obviamente, pero saciará esa necesidad.
Déjame lo apunto por aquí: A ver dónde está la carpeta… ah! Sí, aquí está: Gelfish. / Nuevo archivo: Inicio Número 1.