“Soy una ave de mal agüero.
Un cliente muere misteriosamente justo antes de comenzar un gran proyecto. Otro cliente es encarcelado después de publicar un proyecto de brillante futuro. Otro empresario exitoso viene para que participe en su proyecto y éste quiebra misteriosamente al día siguiente. Voy a ver a mi equipo de fútbol, y pierde cada vez que estoy en el estadio. La plataforma falla justo en el momento en que hago una presentación. La niña mas linda de la secundaria me dice que le gusto, instantes antes de irme de la ciudad para siempre.
Cuando inician las vacaciones me enfermo de alguna de las oleadas de pandemia.
Ese tipo de cosas suelen sucederme. ¿Casualidades?
¿Y qué tal, como aquella vez que completé “mi grán invento”?, nada salió bien.
Y esta es otra de esas ocasiones.
Estoy en el lecho de muerte en el día de mi cumpleaños, a unos instantes de la hora de mi nacimiento y con 45 años exactos.
Una vez pronuncié un pacto con el diablo, unas palabras malditas:
- Yo no voy a pasar de los 45 años!
Les dije enfurecido a mis padres en un arrebato de pubertad.
De joven 45 años parecen una eternidad, ahora no hay horas suficientes para completar todo lo que queremos.
Sería sumamente poético que se cumpliera dicha profecía, justo en este día. “A la mitad del camino de mi vida me encontré en una selva oscura” como el principio de una escena Dantesca. Malditos demonios!
No creo en lo esotérico a pesar de todo, me niego a creer que el destino está escrito y más aún a considerar que el libre albedrío no tuvieran nada más que hacer, más que confundir a los individuos.
Diosidencias es el término que algunos le daban a la idea de sincronizada de Carl Jung. Eso lo supe después. Qué chistoso eso que le pasó con su escarabajo Dorado.
Aunque hay veces como éste día, que rezo. Lo hago porque las circunstancias me exceden, cómo podrían exceder a la divinidad. Por eso mejor, rezo a sus aliados alados, protectores y compasivos.
Pero nunca me imaginé que por pronunciar estos versos predefinidos y heredados de generación en generación fuera a pasar esta serie de sucesos inesperados.
El agua está alrededor de todo mi cuerpo, y el lobby del hotel está en total oscuridad, y solo sigo escuchando el golpeteo de las olas.
Mi pierna está atorada, supongo que sangro. Nunca he sido bueno en la oscuridad, no me da miedo, pero me quedo dormido con facilidad, en la luz encuentro energía, como los insectos que son fototrópicos, ah los ángeles también lo son. Pero ahora me encuentro muy cansado.”
Iker cerraba los ojos vencido por el cansancio, luchaba por mantenerlos abiertos, mientras parpadeaba lentamente veía el brillo lejano de la luz que se colaba dejando ver el océano a la distancia, y las olas rompiendo.
En un parpadeo vio la sombra de una figura angelical completando la composición.
“Esto es todo!”
Pensó
“Si hasta aquí llegué, por lo menos puedo agradecer que he sido recibido por mi ángel.
Quefarel eres tu?”