El ingeniero se mojó la cara con agua, y observó su reflejo en el espejo.
“y como no tengo complejos, me miro siempre en todos los espejos
Si alguna vez cometo errores
Pa’ que no llores pido mil perdones
Con un millón de flores”
Tarareaba mientras se examinaba la barba y observaba como el pelo blanco se hacía más presente en su cara.
Mientras miraba el reflejo de su ojo, pensó en poder cruzar su reflejo para vivir una vida paralela, como solía hacer frecuentemente.
Pero para variar, algo le llamó su atención. No podía enfocar adecuadamente de cerca. Había perdido un poco de visión. Tan mala iluminación en su recamara, y tener tan de cerca los dispositivos que probaba y modificiaba, que su visión había disminuido. Eso lo sabía ya hace tiempo, por eso se compró un par de anteojos análogos. Esos antes de los digitales, que eran hechos sólo de cristal.
Los lentes tenían nombre de escritores de ciencia ficción. Como Isaac Asimov.
Como no adquirirlos. Los lentes pueden deformar la cantidad de luz que percibimos, tanto así que podemos ver en el tiempo. Así como eso de que las estrellas que vemos están millones de años porque la luz tarda mucho tiempo en llegar. De igual forma viendo por un microscopio, la luz nos deja ver microorganismos como los Tardígrados que son seres muy pequeños, pero con una forma y comportamiento que podemos considerar peculiar.
Bueno, el caso es que ya no podía ver su reflejo, en ojo del reflejo del espejo sin lentes. Eso significaba que su acceso al hack para salir de la experiencia había sido bloqueado.