“La primera parte tiene el mismísimo y predecible título de las narrativas. Donde, como su nombre lo indica, aquellos motivados por la razón que sea, podrán tener un punto de partida para desarrollar ideas que podrán concluir desde su propia perspectiva de vida e imaginación.

Así los críticos de experiencias no tendrán pretexto de decir: ah yo lo hubiera dicho así, o lo hubiera llevado por acá, sino más bien dejar volar su imaginación y ya decidirán si vale la pena desarrollar sus ideas o si piensan pura tontería.

La segunda parte de la experiencia plantea posibles finales a las historias iniciadas. 

Siempre es más fácil hacer planes teniendo claro el destino y disfrutar el viaje. 

Aunque siendo siempre sinceros, tres palabras seguidas con “S” nos hace parecer serpientes. 

Ah, podría hacer una que tenga que ver con reptiles y dinosaurios.

Por otro lado, no se tiene certeza de nuestro destino. El futuro para muchos es un cuarto oscuro. Perro quizá la bruma se vaya disipando poco a poco.

Creo que tengo que quitar esa introducción tan impropia, eso de la casa de citas nadie lo va a entender. O quizá deba de poner “burlesque”, esa palabra suena muy sofisiticada. O quizá deba enfocarme en historias más vendedoras. Las historias muy sofisticadas son mas abstractas no se si puedan representarse en el dispositivo.”

Pensaba todo eso mientras arrancaba otra hoja de cuaderno para volver a escribir: “Comienzo de experiencia número…”