Son miles de libros, miles de pisos, no vamos a encontrar nada aquí dijo “Oz”. “Nos dividiremos, vayan en parejas, yo me quedo en los dos primeros pisos, mi pierna no me dejará forzarla tanto”. dijo Iker.
“Pero aún así son demasiados”, insistió Oz.
“No tienes que abrir los libros, lo que buscamos está en el lomo del libro” Complementó Iker, no es tarea imposible
“Lomo Uff, mas vale que sea adobado” bromeó Show.
“Vamos orejitas, tu te vas con Cosmo, necesitamos dividir cerebros aquí, tu y yo del 3 al 6, y ustedes dos haraganes vayan a los pisos de arriba”
“Oyeeee!” respondieron todos indignados a las burlas de Julia, Show sujetandose sus prominentes orejas.
Julia echó a correr jalando a Oz, quien la comenzó a seguir desorientado.
“Ash” protestó Cosmo. “Hasta arriba?”
Julia y Oz ya se encontraban recorriendo los pasillos. “No te distraigas!” Le decía a Oz quien se maravillaba abriendo todos los libros que encontraba. “Es que ve estos diagramas! Es el antiguo Egipto!” Respondía Oz con los ojos salíendo de sus órbitas.
Mientras tanto Cosmo Subía las escaleras desganado siguiendo a Show, y reflexionaba en silencio: “Yo voy a decirles lo que significa? Pero si yo nunca sé nada, ni me acuerdo de nada? y si no encontramos lo que buscan? No habrá otra forma más fácil? Debería inventar una máquina que busque por nosotros. Creo que me da miedo este edificio. Bueno Show es valiente. Faltará mucho para llegar? Pero si yo soy el más chico de todos…”
“Ya es aquí” interrumpió Show.
“Ya el 7?”
“No, el 10”
“Qué ya estamos hasta arriba?”
“Si mira, ya no hay más escaleras, Creo que será mejor de abajo para arriba”
“Yo empiezo por allá” se apresuró a adentrarse por los pasillos Show
“No espera, vamos juntos”
“Aquí estoy nerviosito, no hay nadie más aquí” Se oyó la voz de de Show entre los pasillos. “Mi abuelo me contaba que tenía un libro que le gustaba mucho, El Elogio de la sombra, como en la oscuridad se pueden develar detalles fantásticos de la luz, piensalo, si no hubiera oscuridad, de qué serviría la Luz?”
“Mhm, no lo había visto así” Decía Cosmo mientras recorría los pasillos muy despacio, temeroso y muy aferrado a su piedrita brillante. Una brisa le hizo voltear rápidamente, y volteó sobresaltado para encontrarse con la cara de Show. “Sabías que los japoneses hacían popó en un cuartito sin techo desde donde podían ver las estrellas en la noche de invierno?” le dijo sorprendiendolo.
“Estrellas?” preguntó Cosmo.
“Cierto, se me olvida que se te va la onda” Dijo show mientras se alejaba. Siguió repitiendo datos y fragmentos de cosas que le interesaban, las formas, las estructuras, en eso Cosmo y show eran muy parecidos, tenían este interés y curiosidad por construir estructuras locas. La voz de Show iba y venía, se conducía errático por los pasillos, como escaneando al azar los pasillos, Cosmo por su parte era más metódico, iba pasillo por pasillo, estantería por estantería.
Sentía la brisa de Show pasar a sus espaldas acompañado por su parloteo. Hasta el el murmullo cesó.
“Show!” gritó Cosmo asustado.
“Estoy abajo tío!, allá arriba ya recorrí todo, vente”
La dinámica continuó en el piso de abajo. Esta vez cosmo recorrió con más velocidad, igual de metódico, pero más confiado, de vez en cuando seguía escuchando el parloteo y sentía la brisa de show pasar, mientras él estaba absorto.
“Una vez mi papá me contó de la biblioteca de los libros perdidos, es algo así como un lugar a donde los libros que nadie le van o algo así, la cosa es que esa biblioteca también está habitada por los espíritus de sus autores, Que loco no?”
“Espíritus?” preguntó el temeroso Cosmo
“Jaja las historias son fantásticas para la imaginación” Se perdió Show entre los pasillos.
El silencio se prolongó por unos instantes, pero Cosmo seguía sintiendo la brisa pasar por sus espaldas “Al menos haz ruido para saber que estás por aquí” Dijo Cosmo reprochando “Show, me escuchas! Show!”
Cosmo descendió al piso siguiente “Hey no me dejes ahí solo, por lo menos avisa!”
Cosmo siguió recorriendo los pasillos y sintió nuevamente la brisa, “Perdón tio, no te avisé, aquí ando” Apareció por detrás Show.
“Vale, vale”, pero otra brisa tercera los sorprendió “Sentiste eso? Iré a averiguar” Desapareció veloz Show.
Cosmo comenzó a avanzar despacio con cautela sintiendo brisas a su alrededor “Quién anda ahí? Show?” No se escuchaba respuesta. Cosmo dió vuelta al pasillo con cautela y alumbró una figura que apareció delante de él.
“Buscabas esto?” le dijo la figura mostrando la portada de un libro con una figura geométrica que resplandecía. “Ten.” Le entregó el libro, mismo que recibió paralizado por el miedo. La figura dió media vuelta y desapareció en la oscuridad.
“Shooooow!” gritó aterrorizado Cosmo.
“Qué pasa? qué pasa? Ah genial lo encontraste” Arrebatando el libro Show se apresuró a las escaleras y Cosmo no reparó en correr detrás de él.
Llegaron corriendo al lobby de la biblioteca y vieron al resto del grupo frente a una figura toda vestida de negra frente a ellos. La figura retiró lentamente su capucha develando su rostro.
“Hermana!” Se apresuró Julia a abrazarla y llenarla de besos.
“No me beses, pareces rara!” reprochó la chica quién correspondía al abrazo.
“Nena!” Se levantó Iker a unirseles en un efusivo y fuerte abrazo.
“Cómo llegaste aquí?” Preguntó Oz sorprendido
“Ya ves, tengo mis métodos. Bueno ahora que sigue” Preguntó la recién llegada Astra.
“Es tarde y ha sido un largo camino, vamos a descansar, pero acerquémonos a la siguiente parada, acompáñenme” Iker se puso en marcha abrazando y apoyándose en Astra
“¿Quién hizo eso? Cerebrin? No está mal, creo que lo podremos mejorar” Dijo Astra mientras contemplaba la exo prótesis de la pierna de Iker.
Al salir de la gran base de datos, Cosmo admiró el cielo, estaba despejado de la bruma, como aquel día que encontró a Julia en la alacena de la Abuela. Pero había algo más, un gran astro iluminaba con una pálida luz la oscuridad, y a su lado pequeños puntos, como pixeles incrustados en la cúpula que los rodeaba.
Atravesaron la explanada y se adentraron en las columnas de los pasillos, llegaron a un edificio lleno de envases de cristal y máquinas de metal, pero como de otro tiempo, cuadradas, con muchos botones.
“Los talleres del Ing. Grinberg” gritó Oz con emoción. “Por aquí debe estár su oficina”
“Bingo” replicó Iker, “Pero necesitaremos más luz, acampemos por lo pronto por aca”
“Los estudiantes de Arquitectura debieron haber construido hábitats, si todavía existen, puede ser un buen lugar” Dijo Show. “Mi abuelo me habló de ellos”.