“A ver máquina idiota, ponte ahí! Sirve!”
Ordenó Astra a la máquina humanoide con antenas a los costados. Mientras respondía con destreza al saque, con un poderoso swing de la raqueta.
“Dame datos de la luz infrarroja y cómo se relaciona con la investigación de Papá!” Solicitaba al dispositivo mientras continuaba respondiendo a sus pelotazos a través de la red.
“Nena, la luz infrarroja es parte del espectro electromagnético, vibra por debajo de los colores que nosotros podemos ver, pero los lagartos si pueden detectarlo, incluso hay algunos que tienen un tercer ojo arriba de la cabeza.
Las serpientes cazan a través de este sentido, detectando cambios minimos en el ambiente y de esa forma asechar a seres vivos a su alrededor, pero haz de cuenta que este color ve más temperatura, calor.
Haz de cuenta que ves cuando una persona está exitada, por ejercicio, o enferma, hasta puedes ver cuando la gente se echa un gas.
Pero cosas más sutiles, la temperatura cambia con los sentimientos de las personas, por ejemplo cuando las personas mienten. Los lentes infrarojos bien calibrados hacen todo eso.
Por eso cuando quise vender las gafas infrarrojas super baratas, con miquitas, luego luego la empresa se puso loca.
- Primero los monjes se sacaron de onda, lo que ellos lograban tras mucha meditación, lo de abrir el tercer ojo y ver aura y así, pues perdió toda la magia, bueno eso me importó solo a mi.
- Pero cuando me los puse vi muchas cosas en la empresa, no solo que mentían, eso era obvio, descubrí que todos ellos eran diferentes y no estaban sólos estos seres solo visibles a través de…de… de…
Lo siento no tengo acceso a mas información, los archivos estan dañados o encriptados.”
Concluyó Minos mientras esperaba atento el saque de Astra, que terminó impactando en su rostro con gran fuerza haciéndolo desbalancear.
“Que no me llames Nena! Y habla en tercera persona cuando te refieras a mi papá! ¡Tú no eres el!”
Azotó la raqueta contra el piso y se retiró de la cancha.