Fuí a una junta para hablar temas de “innovación”, me era tan ajena ya esa gente, sus costumbres, sus pláticas, los entornos. Mientras los demás hablaban de cómo tratar de inventar nuevas formas de que la gente compre, me puse a ver la iluminación del lugar, como la luz debería dar foco a cada mesa para resaltar el platillo para convertirla en el actor principal de la escena. 

Extraño mi estudio de trabajo. Inmerso tratando de sustraer ideas de mi cabeza, ideas para otros. Aunque me costaba ya tanto trabajo exprimir mi cabeza, ¡Que ironía!

Cuando me levantaba a lavar los platos para entrar en contacto con el agua, y fomentar el flujo de las ideas, como el flujo del grifo, o me iba al jardín a fumar un cigarro, consumiendo y quemando minutos de vida a causa de la ansiedad, regresaba lo veía ahí sentado en mi escritorio revisando mis apuntes, examinando mi código, y jugaba a hacer grande, según yo. Pero con el tiempo, llegué a notar que hacía correcciones y aportaciones. Entendía perfectamente lo que estaba haciendo, juegos según esto.

Ver la luz, los colores me intrigaba mucho. De chavo con mis cuates nos encerrábamos en mi cuarto a escuchar música y prendía un foco rojo. Éramos sanos, en ese entonces no consumía sustancias, pero esa luz y los ritmos nos hacían entrar en trance.

El espectro de luz no acaba en el rojo y el violeta, a los lados hay más colores, solo que nuestros cuerpos no están equipados para verlos. Los reptiles tienen un tercer ojo en la parte superior de la cabeza, no todos, pero lo que les permite es percibir la sensación lumínica del día que los incita a salir a calidecer su sangre y su cuerpo, un widget que complementa su reloj biológico.

Hay peces e insectos que pueden percibir la luz ultravioleta. De hecho, en algunas mujeres se da un defecto ocular que ocasiona el tetracromatismo. Y eso hace que en lugar de tener, por así decirlo, una visión RGB común puedan percibir más gamas en el espectro cromático. Ese principio RGB es el que usaban las televisiones de color antiguas.

De hecho, de niño me asombraba que al utilizar unos lentes con unas simples micas de color opuestas en el espectro, causaran una sensacion tridimensional, un anaglifo.

Así que me puse a experimentar con micas de color, rojo y verde, verde morado, verde verde. El amarillo prolonga la sensacion de “día” al atardecer, los usaba para manejar en carretera, en ese momento cero donde no es ni día ni noche.

Unas de esas combinaciones de color me hicieron ver sombras, figuras que no estan ahí durante la visión de día normal. Al principio pensé que era un defecto en las micas, pero no. Se quedaron inmóviles en un principio como animal lampareado en la carretera, pero como los mismos, al no ver amenaza hacia su ser, comenzaron a moverse. “Wewoks”

Noté también que la noche no era oscura como lo pensábamos. 

Las micas no permitían la adecuada combinación de flujos de electricidad, lo que permitiría desplegar información adicional, y encontré un componente entre líquido y gel que funcionaba maravillosamente.

Una cosa llevó a la otra. Dependiendo de la combinación podía ver patrones hermosos o criaturas horrendas. Si había forma de tener dispositivos de tres colores, debía poder haber pantallas de más colores. Y si podía ingresar esa información visual a mi cabeza, también debía haber forma de sustraerla. Input – Output.

Creé dos prototipos, uno que mostraría al cliente, pero el otro era secreto, no se como se enteraron de él, quizá solo era cuestión de deducirlo.

Y así pudieron, no sólo drenar mis ideas y mis sueños, si no hacer lo mismo y manipular a los demás. El interactuar con experiencias salió de control.

Era muy peligroso, además que la gente pudiera ver que había seres que también estaban ahí, interactuando en otra frecuencia de luz. 

“Todo es falso, es generado con inteligencia artificial”

Los conspiranóicos decían que los monstruos rojos nos habían robado las almas, eso se parecía un poco más a la verdad.

Gente se volvió loca, no estaba lista, con ese pretexto comenzaron a restringir los colores que las personas podían ver, claro de acuerdo a su poder adquisitivo y posición. Aun así, había métodos más efectivos que utilizar un casco, así nadie cuestionaría las restricciones y se habituarían a su nuevo estatus.

Sabía lo que había hecho, fué mi idea.