Al tío Nacho le encantaba cocinar, aunque la verdad no era tan bueno, dejaba un caos en la cocina de la abuela, pero tal era su gusto y amor por los alimentos que los recibíamos con mucho agradecimiento. Bueno, quizá se le medía con una escala muy alta, la abuela y Julia habían subido mucho los estándares.
Ese día, Nacho experimentaba con la nueva olla, una que prometía cocinar todos los alimentos sólo con presionar unos cuantos botones.
Quería hacer el mole blanco, una peculiar mezcla de semillas de nueves, almendras y chiles blanqueados con crema.
Julia mientras tanto escuchaba a su abuela:
- “Oye abuela, pero tu piensas que hay un Dios? Crees en una fuerza superior?”
- “Mi huesitos”, así le llamaba, “claro que hay fuerzas superiores.
Había una leyenda…, de que tres fuerzas combinadas dieron formación a este planeta, este sol y este sistema que habitamos. La gravedad, la electromagnética y la nuclear.
La gravedad mantiene a las cosas unidas mientras giran por la matriz de este gran universo de forma centrífuga y centrípeta.
La nuclear, hace que por medio de intercambio de partículas de los núcleos de los átomos,los soles brillen. Y la electromagnética que por medio de la vibración del intercambio de partículas de los electrones, podamos usar la energía.
Y eso diminuto se repite a escalas cósmicas formando los mismos soles, planetas, sistemas repitiendose infinitamente para formar cosas más allá de nuestra comprensión.
Si existen fuerzas que no podemos ver ni entender, y le quieres llamar Dios, entonces si. Soy muy creyente “
- “Ay abuela, que inventos son esos…”
Intentaba replicar Julia, cuando por esas sincronicidades de las que hablaba Carl Jung, en el mismo instante en que Cosmo ejecutaba el código que sembró en la puerta trasera del código de Gelfish, En otro país de oriente, un volcán erupcionaba violentamente cubriendo todo el planeta con una capa blanca de nubes de vapor, y la olla estallaba en la cocina de la abuela salpicando de salsa blanca picante los ojos de Nacho.
El siempre pensó que la pérdida de la percepción de los colores era por ese acto, y que el corto circuito había sido tan poderoso que los dispositivos cercanos habían dejado de funcionar, y que los del compañía de energía, Globaltech, los habían olvidado y nunca habían ido a repararla.