El ingeniero Grinberg se quitó nuevamente las gafas de sueño y despertó en la nave en la cuál se encontraba flotando desde hace décadas. Los sensores de movimiento encendieron las luces del panel de control. Miro por el gran ventanal hacia la inmensidad del espacio donde el tenue destello de las estrellas lejanas se observaba.

Hace tiempo que había exiliado de su planeta de origen

Otra larga jornada en medio de para explorar el vacío ante la incertidumbre de llegar a un lugar incierto y probar habitabilidad para empezar de cero, en un planeta habitable. El curso estaba fijado, la velocidad se incrementaba y el piloto estaba fijado en automático. El vehículo no emitía ningún tipo de sonido ni vibración, se trasladaba de forma fluida haciendo uso de la unión de las fuerzas generadas por los campos magnéticos, los flujos de electrones, la fisión de los átomos y la fusión de los núcleos, todo coordinando de forma armónica. Se colocó sus gafas y la negrura del espacio se transformó en nubes de colores provocadas por las fluctuaciones de los campos de la lattice.

El ingeniero dió un toque al costado de su sien, y las gafas lo trasladaron a otra experiencia simulada, pero solo por unos instantes, porque un glitch en su visión lo hizo regresar y al abrir los ojos, notó como los guantes táctiles comenzaban a abultarse mientras sentía una intensa sensación de apretamiento en los dedos, los brazos también comenzaron a abultarse, levantó una mano a nivel del rostro y observó como este se ablandaban y se doblaban dejando escurrir los guantes y develando sus manos convertidas en tentáculos viscosos, su cuerpo ya habiendo resbalado del traje tacto espacial comenzó a apretarse contra los controles, cristal y compartimentos de la cabina. No cabía ya, el vehículo no podía contener su cuerpo y el material de fibra y metal de la nave comenzaba a desgarrarse. Los tentáculos comenzaron a oscilar en el vacío del espacio, mientras los remaches de la nave flotaban ya a un costado vencidos por la fuerza del molusco contra las laminas de fibra y metal. Al mismo tiempo sentía como una fuerza interior emanaba desde su sien por sus múltiples extremidades.

Un leve parpadeo lo hizo despertar del trance. Una luz roja en el panel comenzó a alertar de un mal funcionamiento. Retiró las gafas.

Revisó los niveles de oxígeno, la generación sustentable era suficientes para varios siglos más. Luego revisó los sistemas de propulsión, contaba con todo los generadores de fuerza sincronizados y funcionando, con el poder adecuado. Un leve “bleep” sonó y todas las luces de la cabina se apagaron, de la nave completa, todo era oscuridad, incluso las tenues luces de las estrellas, a causa del movimiento de la nave habían desaparecido.

Tocó el costado de su sien para cerciorarse que no se encontraba inmerso en alguna otra tétrica experiencia simulada, lo realizó varias veces, se quitó las gafas, volvió a ponerlas, las golpeteo y se las retiró nuevamente. Con la mano a tientas alcanzó el panel de control y apenas pudo diferenciar un par de hendiduras sobre los cristales táctiles. Por lo menos antes hubiera podido sentir botones, a quíen se le ocurrió limitar el sentido del tacto de esa manera? Intentó salir de la cabina pero ninguna superficie táctil reaccionaría. A tientas intentó localizar algún objeto que le permitiera forzar la entrada. 

Varias horas pasaron, quizá días o semanas con los dedos ensangrentados, intentando encontrar algún relieve en la perfectamente diseñada cabina de la estética minimalista y resistente, hasta que por fin un mínimo surco dió un indició donde se abocó a jalar, introducir, golpear, soplar y realizar todo tipo de actividades para por fin abrirlo.

Por una cavidad donde alcanzó a introducir su mano pudo explorar una serie de lo que se sentía como cables finos, polvo, y una sustancia gelatinosa. De qué servía tocar cables en la oscuridad, a donde conducían? Qué conectaban? De todos modos los sacudió vigorosamente, y si, algo ocurrió, un sonido y una brisa hicieron que el ingeniero presintiera la apertura de una puerta. El hombre empezó a flotar en ingravidez, lo que lo hizo intuir que la cabina estaba abierta, quiso precipitarse en dicha dirección, pero su brazo se encontraba atorado. Forcejeo desgarrando su piel durante días de desesperación, hasta que un dia dormido el brazo solo se liberó.

No lo notó hasta horas después de despertar, y se encontró flotando en la inmensidad de la nave, sin saber en qué zona de la misma se encontraba.

Flotando ahí solo en la inmensidad de la negrura lo hizo dudar de su existencia, quizá ya estaba muerto y esto era el limbo donde permanecería por toda la eternidad.

Pasaba largos ratos meditando, reduciendo sus actividades vitales, concentrado en su respiración, deseando despertar, salir de la gran simulación, conectar con la lattice para alterar su realidad.

Un día o momento, no podría contabilizar el tiempo, pero un suceso ocurrió, una tenue línea de luz se dejó ver, lo consideró una alucinación a causa de su estado, su hambre, su soledad, su meditación, su mente inestable, hasta que cobró conciencia de la permanencia del halo.

Como pudo movió extremidades, nadó, se contorsionó para alcanzarla.

“La manera más sencilla de llegar hasta la orilla es nunca dejar de nadar…” se repetía en la cabeza.

Era el refrigerador que se entre abrió, una vez alcanzado, lo abrió y después de acostumbrar su vista al deslumbramiento, devoró los tubos de nutrientes, barras de proteína, cubos de carne y líquidos hidratantes. Quién sabe qué apariencia tendría a estas alturas, seguro su barba negra y tupida se vería ya muy larga y flotando contoneándose como aquellos tentáculos de la última simulación experimentada, escurriendo líquido hidratante. Comía desesperadamente, y mientras se alimentaba de lo que podía hasta la saciedad y el sopor, observaba la luz emanando del aparato, y perdida su mirada en el brillo en medio de la oscuridad, como hipnotizado. Le vino un pensamiento.

“El refrigerador, claro!”

Aparto todos los alimentos para encontrar los controles y accionó en el fondo con dificultad un interruptor. Los alimentos en el interior fueron absorbidos y otros objetos del interior de la nave también comenzaron a ser succionados. Se disponía a entrar dentro del aparato cuando un objeto arrastrado velozmente le golpeó en la cabeza dejándolo aturdido, otros objetos más lo golpearon desorientando más su estado, hasta que un dispositivo de grandes dimensiones quiso entrar por la aspiradora dentro del refrigerador, golpeándolo y dañandolo fuertemente, la succión continuaba hasta que un gran estruendo y detonación apagaron la luz del aparato y a el ingeniero lo proyectó el impacto nuevamente hacia la oscuridad de la nave.

Recuperó conciencia dentro de la negrura por el contacto de una mano en su espalda, pronto más manos lo sujetaron haciendo su ingravidez pesada, y comenzaron a susurrarle al oído con voces conocidas. 

Los fantasmas de las vidas pasadas le recordaban lo perdido, le recriminaban lo trabajado, opinaban, aconsejaban, exigían, lo hundían en el olvido de la soledad. Gotas de lágrimas flotaban alrededor de los ojos del ingeniero, un creador que entregó su vida al trabajo, para el deleite desagradecido de los demás, el ingeniero merecía ser feliz, merecía un hogar, merecía estar con los suyos, crear con libertad, conversar, reír, saborear un tazón de té. 

Es algo que nunca pudo aprender de su padre, el mismo se describía como un viejo tonto, pero que sabía disfrutar las cosas simples, de reir a carcajadas de las bromas más cotidianas, compartía y contagiaba su risa, no se tomaba la vida muy en serio. “Se un tipo de hombre simple, se alguien que ames y entiendas” versaba una vieja canción. Tan afortunada fué esa generación, cuyo paso por la escuela era una actividad social, y posterior a ella, tras comer todos juntos en familia, comenzaba en realidad el día, jugando en la calle toda la tarde con amigos, en aventuras sin el uso de electrónicos, con la pura imaginación de estar en compañía de la naturaleza y la verdadera amistad. 

Pero el ingeniero siempre aspiraba a saber más, a absorber todo el conocimiento posible del mundo y de su tiempo en el pequeño tiempo que le tocará transitar por la vida, haciéndose a sí mismo una persona sumamente compleja, sumamente ocupada, sumamente invisible. Bendita la ignorancia.

Otra voz le recordó a partir de la oscuridad, una habitación en el lejano oriente, donde un tazón de laca negra dejaba ver apenas ondas de líquido en su interior, iluminados por la suave llama de la fogata, observando también en sutil humo blanco que emanaba del líquido impregnando su olfato como un preludio del sabor de las hierbas que degustaría. Cómo una simple presencia de luz reflejada apenas en las ondas le significaba toda su experiencia sensorial, mientras observaba el liquido, el reflejo de las llamas delineaba también el contorno del filo de su espada. ¿Eran esos recuerdos suyos o habían sido implantados en su memoria? Sea cual fuera el origen, estos recuerdos se esparcieron en su mente como las ondas apenas perceptibles del té, susurradas por los espíritus, los cuales materializaban imágenes y sensaciones cual si fueran vividas experiencias a través de sus sensores corporales. El tazón de laca ya hacía frente a él y el suave roce de la uña de su dedo provocó que el tazón emitiera el sonido de campaña, prolongado y profundo, mientras las ondas del líquido a su alrededor se complementaban y cancelaban con la vibración.

Un ente oscuro más le sostuvo la cabeza y se acercó a la profundidad de sus oidos, y le recordó aquel día acerca del interrogatorio de la compañía: en que lo cuestionaban el porqué si era un ser dotado de tal capacidad de pensamiento, era tan negativo y no era capaz de aportar esa visión de motivación y entusiasmo a sus seguidores. 

Ese lugar donde perdió la los estribos víctima del cansancio y la desorientación. Refutabdoles que, a diferencia de ellos, con sus pensamientos y sus cuestionamientos, el aportaba valores, y que él no buscaba más gente empoderada con engaños, que tuvieran esa falta expectativa de ser convertirse en grandes triunfador gracias al engaño complaciente del algoritmo. Si, valoraba mucho a aquellos que le habían echado ganas y triunfado, al mertio de los verdaderos creadores, pero advertía del riesgo de todos aquellos que se quedarían en el camino, endeudados, sin autoestima, y donde las circunstancias simplemente no les favorecerían socialmente. Pedia que dejaran de querer convertir a todos en un Steve, ese falso mesías, quien en realidad traicionó a su familia, sus amigos, y a la humanidad entera entregando a toda la humanidad al espionaje y control con sus innovadores inventos.

“No ingeniero, no entiende, los estamos haciendo abrir los ojos para que salgan de la carrera de la rata!” Dijo un joven ejecutivo en la sala con ojos de ilusión.

“No sean ridículos! “ manoteo “¿Por qué serían ellos que tenían que pasar por esto si no están a disgusto con la vida que tienen, con las circunstancias y con las personas que le rodean? Por qué queremos “despertar” a aquellos que prefieren estar dormidos?

Por qué no pueden ya habitar su propia casa? por qué está prohibido que manejen el coche que les pertenece? por qué no pueden ya ni llevar a sus hijos a la escuela, a recibir una educación, donde lo que se aprende no son solo conceptos, si no a convivir con los demás, a hacer amigos reales?

Por qué las familias tienen que alejarse de sus seres queridos, de sus nietos y primos?

Por qué la búsqueda tiene que ser suya? Porque los confinan asi? Si las personas que buscan realizarse son ustedes, las personas que están eternamente inconformes son ustedes!

Por qué todos tenemos que adaptarnos y seguir una visión particular de cómo tienen que ser las cosas, porque no podemos simplemente pertenecernos?

No quiero sacarlos de la carrera de la rata, quiero que no haya carrera de la rata del todo!

A mi nunca me ha molestado hacer mis funciones, a mi modo como soy y con lo que puedo y aprendo a dar, no soy yo el que quiere salir corriendo cada vez que puede porque está harto. Es la concepción que tienen ustedes de mi, de mi trabajo, es el uso que le quieren dar a esto. Es como me quieren ustedes confinar.

No estoy en un error, no soy yo el que tendría que reinventarlo, cuando siempre he tenido una visión y valores, no transformen mi trabajo en un monstruo.

No tengo que ser yo el que tenga que caer en el olvido y convertirse poco a poco en el malo por pasar una mala racha, arrastrado por los traumas y fantasmas detrás de esas ondas electro magnéticas, esas simulaciones.”

“Ingeniero…” – volvió a interrumpir el jóven ejecutivo con los ojos vidriosos, viendo a su ídolo desmoronarse. “Pero esta herramienta va a cambiar su vida de creación para siempre”

“Claro que la va a cambiar! Antes trabajabamos para poder recibir una recompensa al menos, ahora vamos a hacer que la gente pague por tener el derecho a trabajar, por utilizar esta maldita máquina de espejismos. su deuda será insaldable, se les arruinará la vida!

Merecemos ser felices, merecemos creer que puede haber un buen uso de esta tecnología , que los apoye y los haga crecer. Que los expanda y haga libres!

A la gente le puede ir bien! La humanidad puede progresar hacia futuros posibles!”

Manoteo sobre la mesa, haciéndola vibrar,  tirando los cafés sobre los altos ejecutivos. Esa era la debilidad que esperaban, todo lo demás simplemente, lo ignoraron, no lo escucharon, no lo comprendían, también eran personajes sin voluntad; pero un arrebato en las oficinas era inadmisible, de acuerdo a los códigos de conducta estipulados en el contrato.

“Pobre hombre, ya no sabe ni lo que dice. b lo que dice. Esta tecnología no le pertenece. Es propiedad de la corporación. 

Seguridad! llevenselo, a la cápsula de expulsión. Es una pena desperdiciar una mañana con una luz tan linda como ésta. Caballeros, les ofrezco una disculpa. Martita, que traigan más café.

Sabían que ese hombre ni siquiera es ingeniero?, ni tiene título de bachillerato, no se como llegó a esta empresa!

Tu! niño!” Dijo el bien peinado y vestido directivo mientras de acomodaba el reloj de oro. “Cómo te llamas?”

“Iker, señor” 

“Qué estudiaste?”

“Administración de empresas y finanzas en la Universidad Neural”

“Excelente!, Ven! eso necesitamos, jóvenes promesas con visión de negocios, tu te harás cargo del laboratorio de este lunático”

“No, no me confinen! Tengo mucho que crear! Malditos hombres de griiiiis!” Forcejeaba el Ingeniero Grinberg mientras era arrastrado por fornidos hombres finamente trajeados con gafas oscuras. 

Se difuminaba el grito mientras otro barullo se fundía como susurros espectrales, que lo hicieron recordar aquel plan donde encauzaba a pequeños niños que no encontraban su lugar en el sistema educativo, que los conducirá directo a la carrera de la rata, donde les ofrecía una educación a base de experimentación con máquinas, de corte en madera, soldadura, electrónica, sembrando semillas, cultivando alimentos, comprendiendo los principios de la biología, la física y la matemática a través de la aplicación, desarrollando el pensamiento lógico, para una avanzada programación, sin el efecto babel que obstaculiza el progreso a través de códigos, eliminando toda contaminación política a causa de la manipulación de la historia y los preceptos sociales. “La historia es de quien la cuenta, los vencedores políticos que terminan erradicando el progreso y el conocimiento en aras de sus intereses de control. Eso es el freno tecnológico, algo que nos impide llegar más lejos y más rápido por cuestionar su sistema. Nos limitan para crear!” les justificaba a los padres que buscaban una mejor educación para sus hijos. Pero así terminó pasando también con su iniciativa.

Sus virtuosos alumnos que lograron encontrar realidades en espacios interiores de la conciencia, super potenciando sus cuerpos a través de ampliar el espectro de visión del campo electromagnético, agilizando sus mentes y cuerpos por medio de robótica e inteligencia artificial, fueron reclutados por las corporaciones. Estos demonios sin cuerpo físico, pero con gran influencia y control sobre las masas. Sus alumnos terminaron también amargados, atrapados por la máquina creando no para ellos, si no para un sistema que terminaría aislando a todos en mentiras mentales. No pudo salvar a nadie, al contrario, condenó a todos con su “progreso e innovación” a las fauces de los demonios invisibles de los conceptos políticos y empresariales. Empleados de Globaltec, esclavizados a base de billetazos.

Cientos de reflexiones lo abrumaban acerca de su pasado, susurradas al oído zumbando agudos y profundamente en su cabeza, estos se hicieron más distantes mientras el cansancio lo vencía, se encorvó en posición fetal, y las múltiples manos de los espíritus lo cubrieron cual alas negras para formar un caparazón, un huevo negro, hasta encontrar la forma de salir, la forma de despertar.