Envuelto en la totalidad de las alas negras y reforzado por las manos de los cientos de espectros abrazando el absolutamente oscuro huevo donde hacía el Ingeniero, aún los susurros continuaban. Notó que otra voz se infiltró una tonalidad distinta a la voz llena bruma de los espectros alados.

Esta era diferente, más clara, y tenía un discurso diferente: “Eres digno, eres capaz y lleno recursos y de oportunidades” se distinguió dentro del barullo. Era un cliché de voz, tan clara motivacional y pausada, como sonando claramente a charlatanería hippie. Los espectrales susurros continuaron, pero nuevamente la voz siendo mas enérgico repitió: “Si dices que estás vencido, adivina que? Lo estas! Pero si piensas que puedes, tu cerebro buscará alternativas para encontrar una solución.”

El ingeniero no sabía si tenía los ojos abiertos o cerrados, en esta oscuridad, pero volteo hacia los lados ingrávido buscando la procedencia de la voz. “No se trata de la perfección. Di: estoy progresando cada día, y estoy comprometido en esto.”

Volteaba en diferentes direcciones mientras intentaba apuntar a la fuente de sonido con sus oídos. Quedó en silencio para esperar la siguiente oración, y siguió esperando. Pero notó que los barullos de los espectros habían callado, sin embargo ese zumbido en su cabeza que estaba desde hace tiempo, permanecía.

Guardó silencio esperando recibir el siguiente mensaje. Esto no pasó, por lo menos en un par de meses. Y un día mientras dormía, lo despertó lo que fue un sonido de campana. Como aquel cuenco enfrente de la fogata de cuando estuvo en oriente. O habrá sido otra simulación?

El sonido claro!

Como aquella vez donde vió a su primera hija por medio de una ecografía. Ahí estaba ella, una semilla germinando en un huevo. Suspiro.

Pero fue capaz de distinguir el retraso del sutil eco. Este tardo más en llegar de su lado izquierdo.

Comenzó a pronunciar vocales, tanto tiempo en la oscuridad habían sensibilizado su percepción auditiva. Cada vocal regresaba con matices diferentes, parecía como si estuviera repitiendo el experimento de William Herschel.

Aquel señor que paseando por el campo, meditó acerca del calor que percibía en el cuerpo, y se le ocurrió que tal vez cada color del arcoiris podría transmitir diferente calor. Entonces con un prisma, y la luz descompuesta en sus colores visibles, desde el rojo, naranja, amarillo, verde, azul hasta el violeta, puso termómetros, y puso uno mas para medir cuanta temperatura tenía la sombra.

Si, percibió que había variaciones entre la temperatura del rojo y la del verde. Pero notó que el que estaba, como afuerita, en la sombra, tenía una temperatura mayor. Pensaba que el termómetro estaba descompuesto, y como buen científico terco, repitió y obtuvo los mismos resultados. Y de repente cayó en cuenta que había ahí otro color que él no podía ver. Él descubrió el infrarrojo.

Bueno, así estaba el ingeniero muy entretenido repitiendo vocales en la oscuridad, haciendo esfuerzo por forzar la sinestesia y tratar de darle a su mente visual, una representación gráfica de lo que estaba escuchando.

Se ubicó perfectamente en la nave al cabo de otros cuantos meses, y en efecto el daño al refrigerador era considerable, y tenía ya localizado donde se guardaban las herramientas, y desarmado el panel de control, lo que le costaba trabajo era poder distinguir los circuitos para detectar alguna quemadura.