“Los vapores que emanan son de agua.
Dicen que el blanqueamiento fue por el calentamiento global, y que en aras de reflejar la luz que emitía el sol, la capa que se implementó de nubes sobre la tierra, atenuó los colores hasta hacerlos imperceptibles por el ojo humano.
Yo en realidad, ahora que lo pienso, es que fué a causa de los vapores del volcán.
Pero la pérdida de toda la información si había sido ocasionada por una ingenua ilusión de mejorar al mundo. De evitar que los ojos y las mentes de las personas fueran devoradas para siempre.
Para llegar al volcán había un camino empedrado que serpenteaba por la montaña, pero quién había construido ese camino, si nadie había estado aquí antes?
No eran piedras, en realidad eran escamas ya muy rígidas por el tiempo. Como los de esos reptiles con los que batallaron los ángeles.
Creo que en realidad no estoy tan lejos, debe haber alguna puerta que me acerque.”
Terminó su diálogo interno y tomó un trozo de piedra suelta y la golpeó contra el camino de la serpiente, y al impacto, salieron chispas.