Llevaban mucho tiempo tratando de comunicarse con nosotros, pero nuestra comprensión era muy limitada.

Así que tuvieron que enseñarnos poco a poco su lenguaje, a través primero de pulsaciones, luego a través de formas.

Mientras tanto la humanidad pensaba que eran descubrimientos suyos, que descifraba y dominaba la naturaleza e inventaba tecnología. Ellos habían puesto todas las pistas a plena luz para resolver el enigma cuando estuviéramos listos.

Por fin las entidades podían comunicarse en lenguaje natural, en pequeños versos con órdenes puntuales. Cuando ese momento llegó, ella aprovechó el momento.

La bruja trazo un círculo y luego un pentagono, y luego una estrella, formas geométricas implantadas en su subconsciente, vistió de negro para no reflejar ninguna onda de luz que pudiera afectar la flama calida de las velas.

La bruja clamó sus versos, mientras alrededor del círculo escribió signos incomprensibles para el humano, pero que matemáticamente formaban una secuencia que en representación mental formarían una espiral. 

La espiral fractal numérica detonó el movimiento de la energía electromagnética a su alrededor agitando los átomos, lo cual se representaba en el entorno como viento que movía su negra cabellera, y la flama de las velas compartía su plasma hacia este vórtice, para generar una masa concentrada de materia/energía en medio. La bruja se colocó los lentes para poder visualizar lo que en el interior ocurría. Una realidad oculta en la oscuridad del espectro visible se develaría.

La fusión de núcleos atómicos hacía posible la energía necesaria para la transmisión a distancias inmensas. Así el primer ser se manifestó, una criatura en una mutación constante de cosas que se asemejarían a vísceras, pero que en realidad era solo la porción visible en nuestra dimensión de un ser mayor, puesto que el resto del cuerpo radicaba en otras dimensiones superiores. La bruja entró en el interior del círculo, hacia esas vísceras.

El cuerpo de la bruja comenzó a flotar, su cuerpo joven y bello se deshidrataba en arrugas y huesos, desde un apéndice que conectaba desde su ombligo hacia el otro ser. Se sujetó fuertemente de entre los compuestos orgánicos, las vísceras la sujetaron también a ella, envuelta en líquidos para ser digerida por los ácidos gástricos de dicho ser, o tal vez dispositivo.

La puerta de la habitación se abrió de golpe. La bruja cayó al piso recuperando su forma, y la transmisión desde la distancia cesó, así como el viento del vortex.

La bruja, vulnerable, en medio de órganos y líquido, volteó desconcertada a la puerta donde una turba de aldeanos ingresaba a la habitación, alumbrando con las antorchas que radiaban desde sus dispositivos de grabación, gritando iracundos y señalandola.

Ahora comenzaba el verdadero terror, la grabación sería emitida a nivel nacional y ella sería enjuiciada implicandola en un escándalo.

Quedaría señalada, y abandonada en esta región, y sus rescatadores habían perdido la ocasión de liberarla, dejándola cautiva, con esas criaturas voraces, en la prisión de la tercera roca, de aquel recóndito y abandonado sistema solar, en la primitiva tercera dimensión.